Las ánimas que visitan el altar han viajado desde muy lejos y necesitan recobrar fuerzas con una buena comida. En la ofrenda se acostumbra incluír platillos tradicionales mexicanos como son los tamales y el mole con pollo o pavo, los que se presentan en ollas y platos de barro cocido. Regularmente está presente también el pan de muerto en alguna de sus formas (dulce y redondo en algunas partes de México, salado y en forma de cuerpo en otras) y no pueden faltar las frutas de la estación y la calabaza en tacha.
La gente acostumbra decorar el altar con una foto del familiar muerto y con comida y bebidas que el difunto disfrutaba más en vida: chocolate, mezcal, cerveza, mole, cacahuates, mandarinas, pan de muerto, caña, calaveras de dulce, naranjas, flores, y por supuesto, velas y cruces formadas con flores. Ah, si el difunto fumaba, se le provee de algunos cigarrillos para después del festín.

Nenhum comentário:
Postar um comentário